lunes, 14 de octubre de 2013

Cuando falla la realidad.

Magia. Ciencia extrema. Viajes temporales. Saltos dimensionales. Leyes de la física maleables. Mundos paralelos a los mundos paralelos. Entidades cósmicas y más allá.

Todo tiene un precio. O unas consecuencias.

Así que a veces, la realidad se resiente. Pasan... cosas. Para el común, e incluso el más poderoso, de los mortales tal vez, sea nada más un día raro y no sepa la causa, pero en algún momento, en alguna parte, se está desarrollando una batalla por el mismo tejido de todo aquello que conocemos.

Hay alguien intentando sanar heridas, luchando al límite de todo porque la derrota significaría el fin de todo. No de todo tal y como lo conocemos. De TODO.

Y eso es algo por lo que merece la pena luchar.

Y morir.

martes, 23 de abril de 2013

Más humano que los humanos.

La pregunta era aquella de quién vigila a quien vigila. Quién nos defiende de quienes dicen defendernos, cuando en un momento se puede borrar un edificio entero de un mal estornudo.
Están ellos, claro, los grandes, surcando el cielo con sus capas, inclinados sobre gárgolas, acechando males posibles. Vigilan nuestros días, protegen nuestros sueños, pero... ¿Y si todo fallase?¿Y si desapareciesen?¿Y si no estuviesen cuando más los necesitamos?¿Y si, simplemente, quisiéramos ser un poco ellos, o incluso seamos ya un poco ellos?
Tal vez por eso me metí en esto. Volar. Luchar contra los malos. Regresar a casa sabiendo que el mundo sigue seguro. Y sabiendo que somos solo personas, que nacimos en barrios pobres y nos esforzamos en salir adelante. Que solo queremos ayudar a los grandes, o estar ahí cuando ellos no están. Suplir con tecnología nuestras deficiencias, con nuestras armaduras, con nuestros implantes. Renunciar a parte de nuestra carne es un orgullo. Solo los más listos, solo los mejores lo consiguen. Y no todos aguantan. Es duro enfrentarse a un antiguo compañero. Pero hay que hacerlo. Tambien es duro entrenarse para luchar contra los grandes, contra la gente que admiras. Nos dicen que es por si acaso. Por si acaso la humanidad se quedara sola, somos su última línea de defensa.

(A muchos metros bajo tierra, con mil cables conectados, lo que fue un hombre sueña, lejos de allí, ya en la superficie, un cuerpo metálico mira al cielo, por si cruzara uno de los grandes)

miércoles, 7 de marzo de 2012

Una especie de magia.

No, no fumo. Ni llevo gabardina, ni mucho menos uso batamantas que me hagan poderoso. Y ni me menciones las varitas. A grandes rasgos, soy como tú. Únicamente sé algunas cosas que tú no sabes, como tú seguro que sabes muchas cosas que yo no sé. Veamos... ¿Has oído hablar del multiverso, de la teoría de cuerdas y todo eso? Ya, yo tampoco lo entiendo muy bien, pero bueno... Te puedo decir que esa es la explicación fácil, la asequible para una mente humana más o menos normal. No es que yo sea mejor o más listo que nadie, como ya te he dicho, sé de algunas cosas. Por ejemplo, que hay más dimensiones de las que se suponen, y muchas más fuerzas de las que se conocen. Vivimos en un mundo en que alguien, un día, puede empezar a mover objetos con la mente a causa de la genética y no tenemos claro cómo ni por qué. ¿Cuántas cosas más desconoceremos?¿Cuántas capas le quedan a la realidad? Muchas, muchísimas, te lo puedo asegurar. ¿Qué por qué estoy tan seguro? Porque lo he visto. Porque he estado allí. La buena noticia es que esto no es todo, que hay algo más. La mala es que te puedo nombrar trescientas setenta y cuatro criaturas que no dudarían en desayunarse tu alma inmortal. Y eso sería lo mejor que podría pasarle.
Por las noches, en calles que ni sabes que existen, en el reino del duermevela donde se auguran las pesadillas, hay batallas. Batallas cruentas por nuestra realidad. Claro, no se sabe, no se conoce. Pero es mejor, creo, pensar que el monstruo que te acecha en tus pesadillas desaparece  cuando abres los ojos. Es mejor que libremos esta guerra en secreto, que el mundo siga creyéndose a salvo con héroes que los protegen de amenazas materiales. De acuerdo, a veces trabajamos con ellos. Nunca vienen mal los superaliados. Sí, trabajamos. Somos muchos. Bueno, más bien varios. Y variados. Hay quienes estudian manuales polvorientos y quienes sacan el poder, o como quieran llamarlo, de una manera innata. Hay quien invoca espíritus ancestrales y quien usa viejas fórmulas. Incluso hay quien ruega a antiguos dioses o quien dice trenzar la realidad con lenguas olvidadas, qué sé yo. No, no fácil que nos reconozcas. Hay mucha farsa, es verdd, demasiada. Nos gusta, como te he dicho, la discrección. Aquello de que la buena noticia es la falta de noticias. No sabrás quienes somos a menos que queramos que lo sepas.
Por supuesto que no somos héroes, habrás leído que el poder corrompe. Y a veces alguien tiene más poder del que puede manejar, o quiere manejar más poder del que tiene. Y estamos hablando de más poder del que puedas imaginar.
Pero siempre habrá alguien de los míos para intentar detenerlos.

sábado, 13 de agosto de 2011

Y mañana, hablaremos del gobierno

Los gobiernos van y vienen. Las leyes van y vienen. Las ideas nacen y mueren. Todo es humano y todo lo humano perece. Todo lo humano es voluble, corruptible, desechable.
Las fronteras cambian, las banderas cambian, todo lo humano cambia.
Así que un loco que soñó un reinado de mil años de terror pensó que algo debería defenderlo esos mil años.
Y recurrió a la tecnología.
Fue derrotado, por suerte, pero esa tecnología fue confiscada y usada luego por todos los bandos vencedores, tal vez sin tanta suerte. Primero fueron los grandes países, luego alguno más pequeño. Ahora hay estados que tienen de sobra, y, como siempre, estados que carecen de ellos.

Son, claro está absolutamente leales, están programados para ello. Aunque son reprogramales, y algunos, hasta de apariencia reconfigurable, y siempre actualizables.
Únicamente responden ante un máximo líder, que tiene el poder absoluto sobre ellos. Llámese presidente, primer ministro, general, comandante... lo que sea.
Él los activa y desactiva cuándo son necesarios.
El mundo no sabe qué son, creen que son mercenarios, otros, patriotas, otros que están amenazados.

Lo que no sabe nadie, o casi nadie, es que debajo de esa piel no hay nada más que circuitos y cables.

jueves, 14 de julio de 2011

El baile de la Victoria

¿Tuvo padres? Probablemente, porque sabe que es humana. Pero si excluimos los conceptos amor y cariño, su única familia han sido ellos. Sus primeros recuerdos ya son en la fortaleza, hace ya... Ni lo sabe. Era todavía una niña pequeña. Recuerda los gritos, los golpes, las celdas,las muertes cotidianas de compañeros demasiado débiles. Recuerda cómo aprendió a aguantar el dolor, a permanecer en silencio, a olvidar, a deslizarse, a pelear, a seguir las órdenes.

Recuerda cómo le construyeron una vida después. Era pequeña, ágil, delicada. La educaron para ser la mejor bailarina y eso fue. La dotaron de una vida y de un pasado, de un nombre propio que todavía le suena raro. Le explicaron su cometido y un día entró en una compañía.

Ahora es la primera bailarina y va de gira mundial en gira mundial, a veces, en solitario. Tras cada actuación, siempre recibe flores. A veces, esas flores contienen un nombre, solo un nombre. Esa persona no verá amanecer el día siguiente. Nunca ha fallado. Y nadie, o casi nadie, sospecharía de ella. Casi nadie.

lunes, 11 de julio de 2011

Una especie de magia, el origen.

La tecnología suficientemente avanzada puede pasar por magia a ojos de profanos.
La realidad es un consenso, al fin y al cabo. Única, indivisible, inabarcable.
Vinieron hace tiempo, nos enseñaron y  se fueron.
Queda algo por ahí, tan poco.
Todos lo buscan.
Habría que saber que harán con ello.

domingo, 10 de julio de 2011

Cartas desde el exilio...

Pues sí... hubo guerras en los cielos,  algunas, las más incruentas, civiles. Por mil causas, el hermano se levantó contra el hermano y hubo vencedores y vencidos. Los vencidos construyeron sus pequeños reinos, si podían, antes de caer en el olvido, pero, antes o después, todos fueron desapareciendo, disueltos en la marea de dioses minúsculos.
Pero no todos los reinos perecieron. Algunos se mantenían, e incluso crecieron, alimentados por una fe impura, corrupta, maléfica, que parecía embriagar en distinto grado a la humanidad. Se alimentaban de odio, de rabia, de anhelos insanos... Y supieron contestar a esas llamadas, siempre entre sombras, siempre ocultos.

Y crearon reinos del mal donde lo abyecto era la norma. Alimentados por almas retorcidas, crecían y crecían en poder, tanto, que algunos incluso intentaban sus propias rebeliones, tanto que algunos escapaban e intentaban formar su propio reino, tanto que hubo que mandar agentes entre los humanos para detener males mayores que ellos mismos. 

Y ahora se pasea entre nosotros. Lo puedes encontrar en los lugares más oscuros, donde parece habitar lo maligno. ¿Añora su hogar? Poco, los sitios que frecuenta nada tienen que envidiar al lugar de dónde viene. No lo verás hacer gala de todo su poder, siempre fue sutil, lo normal allí de donde viene. Pero no le provoques.




Él no es sutil. Añora su Amor. Él Lo amaba, Lo amaba tanto que nunca sintió que Lo amara lo suficiente, que siempre quiso demostrarle mucho más amor. Y cómo Le gustaba lo puro y Le disgustaba lo impuro, empezó una cruzada contra el Maligno, allá donde la encontrase, sin importarle quién quedara en el camino. En Su infinita sabiduría, los elegidos para la Glora Eterna que era entrar a Su servicio hallarían el camino a Su Reino. Los demás, si eran incapaces de sentir Su Amor y Su Piedad, no merecían mejor destino que el que él les daba.
Un día, Él le habló. Le dijo que nunca más, que ya no era preciso su trabajo, que ahora el camino era diferente, que las cosas ya no se harían con castigos ni plagas. Se sintió muy afligido, pensando que todo aquello era por que no había hecho bien su trabajo. Y decidió aplicarse más.
Pero eso únicamente le valió Su desprecio y el exilio. Olvidó lo que había sido y vagó por el mundo bajo mil formas, hasta que se encontró con tal mal, tal mal hecho por los humanos, tal agonía, tal devastación, que recordó lo que era, y sintió de nuevo todo su poder. Pensó que Él lo alimentaba, pero no es así, es su propio dolor y rabia. Ahora se cree el instrumento de Su venganza, y sabe que nada, ni nadie, podrá detenerle hasta volver a casa.